Escuela de Parteras Profesionales del Estado de Guerrero

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La Escuela se creó con la finalidad de formar técnicas profesionales comprometidas con el desarrollo de salud, socioeconómico y cultural en el ámbito comunitario, regional y nacional, cuyas actividades contribuyan a promover un proceso de disminución de muertes maternas, así como de los procesos de prevención de enfermedades en las mujeres en estado de gestación.

Misión

Somos una institución educativa que forma profesionales técnicos en partería de excelencia, con sólidos principios éticos, capacidad resolutiva, espíritu de servicio y compromiso; altamente capacitados para desempeñarse en los ámbitos de salud sexual, reproductiva y neonatal, ya sea en el sistema de salud o de forma independiente, contribuyendo con ello a disminuir la morbi-mortalidad materno infantil en el Estado.


Visión

Ser la Escuela de Parteras Profesionales líder en el Estado y en el País, con presencia en el escenario estatal, nacional e internacional; a través de una sólida gestión, estructura organizacional, académica y financiera y un cuerpo académico en permanente formación. Que contribuye a disminuir la morbi-mortalidad materno infantil en el Estado.


Antecedentes

Desde que empezó la humanidad y las mujeres han dado a luz y ha habido otras dispuestas a ayudarles en esos momentos, de esta relación nació la partería, a través del tiempo, las parteras han atendidos partos y han actuado como consejeras, farmacéuticas y trabajadoras de salud. En México las tradiciones prehispánicas, coloniales y del siglo XIX, los nacimientos eran atendidos por una partera, ese oficio exclusivamente femenino, el cual todavía perdura en algunas poblaciones indígenas y rurales; dicho oficio fue cobrando relevancia por lo que se inició un proceso de formación hacia las mujeres que lo ejercerían con la intención de mejorar su práctica, sin embargo hay pocos indicios de la formación que recibían. Entre los pocos antecedentes conocidos se sabe que en el siglo XVI existía una cartilla para parteras empíricas; en el siglo XIX se les impartían cursos esporádicos y desde 1867 la Escuela de Medicina daba una capacitación para parteras, el requisito era primaria completa y los estudios duraban un año (Valle 1980:7).


Para 1911 la Escuela de Enfermería que dependía de la Escuela de Medicina, se incorpora a la Universidad Nacional y ofrece dos carreras: Enfermería y Partería, ambas tenían los mismos requisitos de ingreso y en ambas eran médicos los directores y profesores. En 1935 se estableció el requisito de secundaria y haber cursado la carrera de Enfermería, para ingresar a la de Obstetricia ya se consideraba que la partera debía ser primeramente una buena enfermera. En la década de los cuarenta, al surgir el IMSS y otras instituciones de seguridad social, se vio la necesidad de adiestrar a las parteras para ejercer en esas instituciones.


No obstante el panorama y el campo de acción de la partera aun como suplencia del médico, en la década de los cincuenta, en la Escuela de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Nacional, el Dr. López de Nava (ginecobstetra) suprimió la carrera de partera sin explicar las razones y se creó un curso de obstétrica de un año de duración. Para 1960, se prohíbe que los partos sean atendidos por las parteras, siendo el IMSS el primero en suprimir esta práctica.


De esta manera, la atención de partos se trasladó de los domicilios a instituciones sanitarias, dejando de participar la familia, comadrona y/o partera, para ser atendida por personajes técnicamente calificados pero no por ello necesariamente mejores lo cual queda evidenciado al ver las informaciones sobre los índices materno infantiles, que en el caso de nuestro país, siguen teniendo un alto nivel de prevalencia. Partiendo de esta circunstancia, se ha comenzado a vislumbrar la importancia de recuperar la partería como una práctica necesaria para hacer frente a los derechos que tienen las mujeres en edad reproductiva con énfasis en el embarazo, parto y puerperio.


En este sentido, la oportunidad y las necesidades que enfrentan las mujeres en esta etapa de la vida es determinante para el progreso social de una nación.


Naturaleza Jurídica

Organigrama

Finalidad

Objetivo General
El programa de Partería Profesional tiene como propósito formar a un profesional técnico que posea los conocimientos, habilidades y actitudes de naturaleza cultural, científica, técnica y moral, que le permitan desempeñar su rol específico como integrante del equipo de salud, dentro del marco ético, jurídico y administrativo de su profesión en las siguientes funciones:

 Atención Gineco-obstétrica normal a la mujer y a través de todo su ciclo vital, desde la adolescencia hasta la senectud, enfatizando su quehacer el ciclo reproductivo, procurando la mantención de sus condiciones de normalidad.


 Atención al recién nacido normal, la familia y comunidad en la prevención de la enfermedad, identificación y solución de los problemas de la salud, principalmente los que se relacionan con la salud sexual y reproductiva.


 El campo laboral en el que se desempeñaran las Parteras Profesionales será como miembro preponderante del equipo interdisciplinario de la salud, en las áreas materno infantil de los Hospitales, consultorios públicos, posadas de nacimiento, clínicas privadas o en el domicilio de las usuarias y en las comunidades rurales. También se desempeñaran en el ámbito de la planificación familiar en todo su espectro y pueden también ejercer líbremente su profesión.


Requisitos del titular

Marco Jurídico

Atribuciones de la dependencia

Estructura Organizacional

Atribuciones del titular

Semblanza del titular

Legislación Federal y del Estado

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